
De la rumba al blues y del bolero a Nueva Orleans: Los Buenos Valedores expanden su abanico en El Gran Silencio
Maridaje estilístico para oídos hambrientos
El gran silencio, segundo álbum del trío barcelonés Los Buenos Valedores, es lo más parecido en música a un gran abanico. Si lo tuviéramos cerrado, solo con su declaración de intenciones a la vista, sonaría ‘Los Buenos Valedores’, ese corte divertido y juguetón en el que se presentan y se postulan como el mejor homenaje a la tradición de los tríos de guitarra y voz de la canción romántica latinoamericana. Pero más allá de ese tema de cantina, de ese corrido western con el que celebran a Los Lobos, al Dúo Dinámico, Albert Lee o a Jerry Reed, el abanico se expande como la cola de un pavo real mostrando una diversidad entrecruzada de palos, estilos y tradiciones musicales tan asombrosa como natural y espontánea. Todo marida bien en manos de Kevin, Héctor y Oli: la rumba, la salsa, el bolero, la bachata con el flamenco, la bulería con el blues, el pasodoble con el folclore de Nueva Orleans, incluso la polka peruana al estilo de Oscar Avilés con la canción napolitana al estilo de Renato Carosone. ¡Cuántas cosas se pueden tocar solo con tres guitarras!
Ese gran abanico estilístico que es El Gran Silencio esconde, además, una colección de 10 canciones que abordan el amor y el desamor desde diferentes ángulos. Son temas sencillos, guitarreros y cantados de verdad, aupados siempre por la convivencia, a veces serena a veces fogosa, entre la guitarra flamenca, la americana y la latina. La receta se explica sola escuchando ‘Ya no creo en el amor’. Su combinación entre bachata bastarda y el tango flamenco del estribillo, amalgamados y unificados por el sonido western de la guitarra eléctrica y barítono, sirve de base a una explicación sobre por qué su autor ya no cree en el amor (aunque algo de culpa también reconoce). Aquí, como en el conjunto del álbum, se trata más de costumbrismo realista que de romanticismo.
Porque partiendo de la canción titular, ‘El Gran Silencio’, donde a ritmo de polka se describe con todo lujo de detalles ese típico silencio tenso que se produce cuando no se hablan las cosas en una pareja, la visión del amor que muestras Los Buenos Valedores tiende a ser oscura. Puede llegar a ser incluso decadente, como en ‘Los cuervos’, cuando, pese a su bonita instrumentación de bolero clásico, en línea continuista con sus dos trabajos anteriores, hablan de una relación podrida de la que se consiguió escapar. O frustrante, como revelan en ‘Orquídeas y claveles’, su acercamiento a la salsa y al legado de Fania All-Stars y a la guitarra de Luis Salinas.
De hecho, podría decirse que el verdadero amor existente en El Gran Silencio está reservado a la larga lista de influencias presentes. Ya destacábamos que ‘20 dedos’ es la metáfora del encuentro entre Duane Eddy y Juanita Reina, dos de ellas. Otra de ellas, Bambino, asoma la cabeza al menos un par de veces. En ‘El crupier’ comparte con Ry Cooder el mismo espacio expresivo y emocional que también comparten el cuplé por bulerías y la guitarra slide de blues pantanoso de la base instrumental; mientras que en ‘Culpable’ lo hace con María Jiménez, en un tributo a la rumba ranchera guiada por una guitarra de blues. Luego está ‘Cabeza traicionera’, una mezcla entre rumba lenta y flamenco rock en la que se nota la influencia de Las Grecas, Los Chichos y Triana. Por no hablar de ‘Francisco Alegre’, donde versionan el clásico pasodoble popularizado por Juanita Reina dándole un enfoque fronterizo llevándosela al terreno del folclore de Nueva Orleans.
Homenajeando con su título el icónico spaghetti western de Sergio Corbucci de 1968, Il grande silenzio, esta tercera referencia discográfica de Los Buenos Valedores llega apenas un año después de publicar el EP Apuntes para una luna de miel, y dos después de su debut en largo titulado Alma Podrida. Una trayectoria meteórica para una formación cuyo hábitat natural es la calle y el directo, y que nació, como banda de colegas que son, en el bar La Gaviota del carismático barrio de Gràcia.
CONCIERTOS
15 de Marzo * Barcelona, Jamboree
30 de Abril * Madrid, Gruta 77
1 de Mayo * Zaragoza, Rock&Blues (entrada libre)
6-10 Octubre * Mérida (México)

